
Había una vez, un pianista de un pueblo pequeño, cerca de Cervera
llamado Héctor Clevenson literalemente, pero sus amigos y conocidos le llamaban "Hectorito el virtuoso".
Él tenia un don des de que era pequeño, que su padre le transmitió al ser músico; tocaba el violín.
Cuando Héctor hizo sus siete años, su padre le compró un piano de cola, para que a la vida se dedicara definitivamente a ser concertista.
Cómo más mayor, más talento poseía y viajaba por todo Europa tocando piezas compuestas por su padre, conocido como Straus Clevenson.
Pasarons los años hasta que un dia, se casó y su esposa odiaba la música, así que un día le quemó el piano.
Cuando lo vio su alma se izo cenizas, ya que era el regalo más valioso de su padre.
Cómo no tenía el suficiente dinero como para comprar otro, no tocaba, no ensayaba y con los años perdió su ingenio talento.
El famoso "Hectorito" no alzó la cabeza durante sus siguientes años de vida, hasta que murió con el nombre de "Hectorito pierdetalento".
llamado Héctor Clevenson literalemente, pero sus amigos y conocidos le llamaban "Hectorito el virtuoso".
Él tenia un don des de que era pequeño, que su padre le transmitió al ser músico; tocaba el violín.
Cuando Héctor hizo sus siete años, su padre le compró un piano de cola, para que a la vida se dedicara definitivamente a ser concertista.
Cómo más mayor, más talento poseía y viajaba por todo Europa tocando piezas compuestas por su padre, conocido como Straus Clevenson.
Pasarons los años hasta que un dia, se casó y su esposa odiaba la música, así que un día le quemó el piano.
Cuando lo vio su alma se izo cenizas, ya que era el regalo más valioso de su padre.
Cómo no tenía el suficiente dinero como para comprar otro, no tocaba, no ensayaba y con los años perdió su ingenio talento.
El famoso "Hectorito" no alzó la cabeza durante sus siguientes años de vida, hasta que murió con el nombre de "Hectorito pierdetalento".

No hay comentarios:
Publicar un comentario